• Daniel Arnaldos

se hace al andar

Venga, lo suelto de golpe y ya: estoy aquí porque la creatividad se me resiste. Me saboteo de todas las maneras habidas y por haber, me pongo todo tipo de excusas y procrastino ad eternum aún sabiendo que crear (y no solo reaccionar y consumir) es absolutamente necesario para mi bienestar y mi equilibrio, o por lo menos eso creo.


Me considero una persona conquistadora. Veni, vidi… hacendosa, sí, pero emprendedora, no. En algún momento de mi vida entendí que caminar por los caminos, me llevaba a sitios. Y hay gente que hace de su vida el ser guía de esos caminos y te dice, empiezas por aquí, sigues por ahí y al final llegas a tu destino. Y a mi eso se seguir mapas (metafóricos) se me da bien. Que también es una habilidad interesante eso de comprar el mapa que necesitas y seguirlo meticulosamente. Pero nadie me había dicho que no existen dos caminos iguales. O sea, que el mapa que te compras solo te lleva a los sitios donde otros ya han estado. Eso de: “se hace camino al andar?” Resulta que cada uno tenemos nuestro propio camino con sus carteles o confusos o claros, con su asfalto o sus piedras tipo calzada romana o directamente con sus cabras, con diferentes condiciones meteorológicas etc. (ver en wikipedia: “interseccionalidad”) Viéndolo así, podría decir que yo he ido caminando por una calle de estas tipo árabe con tantas curvas que al final no sabes dónde está el norte. En mi camino andado hay muchas tiendas y cafés agradables donde entretenerse y siempre hay calles nuevas que explorar. Es todo muy gentrifuckyou, que dirían los punks berlineses de la Rigaer Str. Pero es que nunca he salido del casco urbano. Nunca he salido del camino! Me dijeron que en la ciudad ya lo tenía todo y que no es práctico explorar, “¿a ver si te vas a perder y entonces, qué?” y me lo creí. Así que he ido andando los pasos necesarios para sentirme a gusto en ese camino prefabricado. Fui a estudiar a los sitios que me tocaba para terminar teniendo un trabajo que es bastante funcional: mis padres se sientes orgullosos de lo que hago, yo me siento retado y entretenido y además cumple con la mayoría de mis “sueños de infancia”: estoy encima del escenario, hago música, teatro, cuento historias, me ponen disfraces divertidos, canto y lo hago en diferentes idiomas, viajo… Además me puedo llamar artista pero no malvivo. No me sobra pero tampoco me falta de na. Pero de repente llegó la pandemia y el camino que tanto esfuerzo me costó andar desapareció por completo debajo de mis pies. Estamos todos en el limbo. Como el armario ese de Sabrina, cosas de brujas, que se mete y es infinito y blanco (un croma como un día de fiesta). Al principio pensé, qué bien! Todo blanco para yo poder llenarlo como quiera. Y llené el tiempo “libre” mientras esperaba a que volviera la actividad leyendo libros de autoayuda, practicando arias nuevas, mejorando mi técnica, cantando cosas simplemente porque me apetecía, me acerqué a Bach a Monteverdi a Schubert, hice ejercicio, exploré Berlín en bici, escuché podcasts… Luego vino el “periodo de entre-olas” y volví a trabajar. Por primera me vino a la cabeza el pensamiento: “yo esto lo hago por dinero” (¿qué trabajo no hace uno por dinero?). El caso es que hoy empieza el 2021 (que ya me dirás tú, quién decidió que el año empezaba hoy y no el 2 de marzo o el 15 de noviembre?) y llevo 2 meses en casa otra vez desde que Merkel decidió cerrar el “entretenimiento”, esperando a que mi contrato en Amberes empiece en unos días. He hecho lo mismo que en la primera ola: Practicar, mejorar vocalmente, perfeccionar mis arias, preparar los roles que se supone que voy a cantar en los próximos meses. Es decir, he sido un niño bueno. Pero lo más importante que me prometí que iba a hacer no lo ni empezado. No he podido. La creatividad se me resiste.

interseccionalidad



Suelo implementar con facilidad los cambios que me propongo. Digo que ahora me voy a organizar con un Bullet Journal y fuera el calendario del iPhone, pues PUM! hecho, que ahora voy a hacer Freelitics tres veces por semana, pues ya está, que voy leer este libro o este otro y lo que me cuesta es más bien parar una vez cojo inercia. Para todo eso (incluido el canto clásico) solo hay que seguir las normas (solo), poner horas y esfuerzo y seguir el manual. Para crear algo, hay que olvidarse de las normas y sobre todo de las expectativas, las de los otros y las mías. Llevo tanto tiempo siguiéndolas, tantos años en instituciones encasillantes, que se me ha olvidado cómo olvidarme de las normas.

Cuando el verano de la gripe A, yo tenía 19 años. Di positivo y mis padres me dejaron solo dos semanas en cuarentena en mi casa de Cartagena y se fueron a la playa. Compuse como 4 canciones nuevas! de la nada! Porque me apetecía! Y las grabé y todo!! Lo escribo con exclamaciones, porque ese era yo aunque hoy no lo parezca. No tenía los miedos que tengo ahora. Miedo a perder tiempo y dinero, a perder mi “reputación”, a salirme del camino y no encontrarlo de nuevo. NEUROPLASTICIDAD! Sé que es una cuestión de hábito. Ir haciendo y me iré acostumbrando. Cuando pasas años y años practicando para ser “el mejor posible”, cantando para que te contraten, para construir una carrera, para pasar a la adultez y no depender de nadie materialmente, la idea a de hacer música sin esperar algo a cambio desaparece poco a poco. Mi relación con la musa/música se ha convertido en una transacción. Un matrimonio “feliz” de puertas para afuera pero muerto en realidad. Los niños se fueron a la uni y estamos aburridos total!


De todas estas cositas relacionadas con mi creatividad quiero escribir cada mes. Quiero utilizar este espacio para lanzar al mundo mis intenciones. Si se lo prometo al mundo ya no puedo no hacerlo! Son deberes. Ya he decidido que este año 2021 va a ser el año de la creatividad (por lo menos para mi). Es el año de crear mi camino. Tengo unos cuantos proyectos en mente y les voy a dedicar tiempo cada día. Y cuando termine el mes me voy a sentar y voy a contar aquí cómo me he sentido, qué cambios he hecho, qué he producido, qué he aprendido. Dónde/Cuándo/Cómo he sentido resistencia y qué he hecho al respecto. Tengo todo lo necesario para crear lo que quiero crear. Para hacer la música que quiero hacer. Se acabaron las excusas. Toca pasar a la acción. Este post ya es pasar a la acción. Nunca antes había escrito texto para publicarlo, para compartirlo. Aunque solo lo lea yo esto ya es un cambio en la buena dirección.

P.D. También voy a escribir sobre otros temas que estoy 99% seguro que solo me interesan a mi (algunos ejemplos que me vienen a la cabeza: "son las mayúsculas invento del patriarcado?", "zarzuela vs opereta vienesa, cuál es más auténtica?", "ópera barroca desde la lente de la teoría queer"). Venga, un besito, ciao.

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