• Daniel Arnaldos

planes que se cumplen



La última vez que me senté a escribir para este vuestro blog estaba en el mismo sitio que estoy ahora. Es uno de mis lugares favoritos en el mundo: el vagón silencioso del ICE (el AVE alemán). Me gusta porque te estás moviendo rápido pero el espacio te invita a la calma. Te da un tiempo necesario para reflexionar, descansar y organizarte a la vez que haces la transición entre ciudad y ciudad, proyecto y proyecto… Pero en este caso es mucho más, porque estoy haciendo la transición entre caos y orden. El caos lo ha producido el no tener un plan, o si lo tengo no tener la más mínima confianza de que vaya a ocurrir. El orden empieza mañana: primer día de ensayo de la primera producción con pronósticos de estrenar con público humano y presente en la sala, algo que en mi caso no ocurre desde Octubre de 2020. Necesito que se cumpla ese pronóstico. Necesito tener un proceso de ensayo que no se vea interrumpido o pospuesto y hacer necesito cantar todas las funciones y no solo un livestream y a casa. Necesito trabajar. No quiero ni puedo pensar en la posibilidad de que no sea así. Y si se cumple lo planeado, podré ir recuperando la confianza y perdiéndole el miedo que he desarrollado a los planes. Los planes, que siempre me encantaron (algunas dirían que demasiado) ahora me dan ansiedad. Pensar más allá de hoy supone un esfuerzo gigante. Pero hoy es un día especial porque hoy empieza una nueva etapa. Hoy voy a Amberes a empezar la temporada 2021-2022 por todo lo grande. Hoy me he enfrentado a ese pánico al calendario que he ido desarrollando y me he atrevido a mirar al futuro. Hoy he actualizado todas mis fechas en esta web. Faltan por concretar las funciones de Die Fledermaus que haré en Giessen entre Diciembre y Julio, pero todo lo demás ya lo he puesto negro sobre blanco (o píxel sobre píxel). Ahí encontrarás las fechas en las que me puedes ver cantando Der Silbersee de Kurt Weill, una obra estrenada y cancelada por el fascismo alemán en 1933. Trata de la pobreza, de lo absurdo del capitalismo y de la ira de los pobres y el miedo de los ricos. Después seré Lohengrin en una versión muy acortada de la ópera, con niños y para niños, y tendré la oportunidad de cantar Wagner como si fuera Schubert en la sala pequeña de la Staatsoper Berlin. Luego de vuelta a Gante para unos concertantes de Ariadne auf Naxos, una ópera sobre la ópera. Una guerra entre comedia y tragedia, razón y emoción, con una de mis partituras favoritas. En diciembre llegará L’heure espagnole de Ravel, una comedia sobre lo absurdo de la monogamia. También tengo ganas de terminar el año con la reposición de Die Fledermaus que conseguimos estrenar el año pasado tres días antes del chocante confinamiento invernal alemán. Y para completar la temporada un estreno mundial en Amberes y Gante con música de Wim Henderickx. Uno de mis mayores placeres: decir que sí a un proyecto antes de haber visto la partitura porque no existe todavía! Aunque ya puedes leer la novela en la que está basada: The Convert de Stefan Hertmans.

Estos son mis planes laborales hasta el verano que viene. Los publico aquí como una especie de carta de los reyes magos veraniega. Pero queridos reyes, no me podéis traer solo una o dos de las producciones. Las necesito todas y las necesito donde están. No exagero cuando digo que mi salud mental depende de que todos estos proyectos salgan adelante y que la pandemia no nos frene más.


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