• Daniel Arnaldos

principios básicos de la técnica vocal queer #1

Actualizado: feb 20




Lo que más quebraderos de cabeza me ha dado en los últimos años es mi técnica vocal. Bajones serios al ritmo pegadizo de narrativas tipo: “no soy lo suficientemente bueno”, “esto es muy difícil”, "no encajo en lo que se espera de mí" y demás. Y como este es un espacio de auto-autoayuda de “yo mismo pa mí”, se me ha ocurrido el loco reto de publicar por fascículos todo lo que he aprendido e iré aprendiendo sobre la voz humana de una forma que tenga sentido para mí, pero también para tí, querida lectora. Y como no puede ser de otra manera, lo que toca el primer día de clase es definir la disciplina que vamos a estudiar. ¿Qué es la técnica vocal? Párate un momentito a reflexionar conmigo.


wiktionary.com (sin duda mejor que la RAE) define “técnica” como "1: Manera específica para aplicar determinados conocimientos (ciencias, artes, etc.) a través de un proceso y un conjunto de recursos disponibles. 2: Habilidad para realizar bien algún procedimiento o para emplear algún recurso."


Siendo eso “técnica” en general, yo definiría la técnica vocal como el conjunto de procedimientos que utilizamos para cantar, o bien nos podemos estar refiriendo a la habilidad que los cantantes tienen para realizar esos procedimientos que utilizamos para cantar. En resumen: hablar de técnica vocal es hablar del medio que usamos para el fin, que es cantar. Hasta aquí todo bien, pero... ¿qué es cantar? Esta es la pregunta del millón. Toda nuestra técnica vocal dependerá de la respuesta que demos a esa pregunta.


Según la RAE, cantar es “producir con la voz sonidos melodiosos, formando palabras o sin formarlas”. ¿En serio? ¿Sonidos melodiosos? ¿Se puede ser más rancio? En cualquier caso, si la técnica es lo que uno usa para crear “sonidos melodiosos” primero tendremos que definir qué son los sonidos melodiosos. Mejor sustituimos “sonidos melodiosos” por un concepto menos Disney, por ejemplo “música”, que es en realidad lo yo creo que querían decir y así por fin llegamos a la pregunta del billón y el trillón y todo el oro del rin: ¿qué es la música? Para responder, no nos queda otra que entrar sin anestesia en el terreno de lo estético-filosófico-sociológico y otras disciplinas de gente lista: ¿para qué sirve la música?, ¿quién decide qué es melodioso y qué suena mal/fatal? ¿Existe la música buena y la mala? ¿Es “4’33 “de John Cage música si solo es silencio? etc.


“Un momento! Para, para”, dirás. “A mí me habían dicho que los cantantes eran gente medio lela, sobre todo los tenores, y que aprender a cantar no es nada más que aprender la técnica vocal para generar sonido bonito y ya está. ¿Ahora me dices que para desarrollar mi técnica vocal primero tengo que estudiar filosofía?” Piensa un momento: Si no tienes claro el objetivo, ¿para qué la técnica? ¿Para qué inventar la bomba atómica si hay paz mundial? Y como de esto no se habla nada, alguien lo tiene que decir: la técnica vocal no es más que el medio para alcanzar tu fin artístico. Ese fin (la música) es alfa y es omega.

No digo que uno tenga que esperar a tenerlo todo claro en la cabeza para empezar a cantar o tocar un instrumento o bailar o escribir novelas... No son respuestas lo que necesitas, lo importante es tener siempre presentes las preguntas importantes. Igual que ningún humano, ni aún viviendo para siempre en plan Dorian Gray, podría alcanzar una técnica perfecta, nadie podrá nunca dar respuesta definitiva a la pregunta “¿Qué es la música?”. Afortunadamente, a ambas cosas uno solo se puede aproximar poquito a poco. Lo que sí afirmo, es que sin una idea mínima de nuestros objetivos artísticos, lo único que hacemos al cantar/practicar es perder el tiempo. El nuestro y el de otros. Dándole la vuelta a esta ecuación se podría decir que la práctica de la técnica vocal es una excusa para ir aproximándonos a las preguntas más fundamentales: ¿qué música quiero cantar y por qué? ¿qué es para mí cantar esa música bien? y por consiguiente, ¿cómo debo yo trabajar técnicamente para alcanzar esos objetivos artísticos/musicales?.


Peligro mega real (mega usual): echarse a navegar en el mar de lo técnico sin mapa ni brújula (visión artística). En ese momento no eres más que una voz con patas y te sientes vacío por dentro, te lo digo yo. Cantas como el que busca algo que ver en Netflix sin encontrar nada que apetezca de verdad. Si tu objetivo es la técnica, pregúntate en serio, ¿para qué canto? ¿Es mi objetivo principal “cantar bien” según lo que otros entienden que es “cantar bien?”. Este proceso, por el cual la técnica se convierte en algo tan sacrosanto que se nos terminan quitando las ganas de cantar, no me lo he inventado yo, se lo ha inventado el capitalismo, que es fan de todo lo que se puede producir y vender. Todo lo que es “técnica” va de una manera u otra de la mano del beneficio en forma de capital. En todas las etapas de nuestro desarrollo como cantantes se nos insiste en que pasemos la mayor parte de nuestro tiempo preocupados por la técnica. ¿Por qué? En nuestro contexto social tiene mucha lógica: convertirse en cantante profesional y poder por lo tanto vender servicios vocales a cambio de dinero, requiere como norma general formarse en instituciones (conservatorios) donde uno aprende las herramientas necesarias para que ese objetivo laboral se haga realidad y donde día tras día durante años te hablan de técnica, sin ni siquiera explicarte bien qué es, pero sí haciéndote ver que tu vida depende de que la domines. El objetivo de estas instituciones no es la música, sino tu empleabilidad y por lo tanto la técnica. El requisito principal para el éxito laboral en el mercado actual es tener buena técnica y no necesariamente una visión artística. Si alabamos el capital, alabamos la técnica por encima del arte.


¿Qué crees tú que diferencia a un artista de un deportista? En las olimpiadas dan medallas, no? (hasta aquí mis conocimientos deportivos). El deportista con más técnica suele recibir esa medalla porque es el mejor preparado para cumplir con los requisitos de su disciplina, que son puramente técnicos. La diferencia principal entre un artista y un deportista es que en cualquier deporte existen objetivos clarísimos sobre los que todos los deportistas, entrenadores y jueces/árbitros están de acuerdo. Los jueces evalúan con puntos y décimas, porque lo hacen de manera objetiva según el libro de normas (la ley suprema). Al final de un partido hay un resultado numérico inapelable. Pero en cualquier terreno artístico, ¿cuáles son las normas? ¿Si no hay leyes, ni una carta magna de Artistalandia, cómo podemos diferenciar lo que es buen arte de lo que no o quién es buen artista y quién un mero cantante o intérprete? Solo cuando tenemos normas claras, escritas o tácitas, podemos afirmar que tal deportista es mejor porque tiene más medallas, o tal cantante es mejor porque tiene más contratos o canta más papeles o su coloratura es más precisa etc. Pero seguir las normas, es decir tener buena técnica, no te convierte automáticamente en un artista. Un cantante profesional tiene buena técnica vocal sí o sí, porque si no fuera así, no podría trabajar como cantante en una industria tan competitiva. Pero un gran cantante (es decir un artista) usa su voz porque sabe para qué canta, a veces incluso olvidándose por completo de la técnica. Yo diría que la mayoría de cantantes profesionales no son diferentes a un deportista de alto nivel. Dominan las habilidades técnicas que la industria requiere, que de por sí ya supone un gran desafío, comparable al de ganar una medalla olímpica.

Un supuesto práctico: ¿Qué hace de Callas, Callas? “Ella es una gran artista”, te dirá cualquiera que conozca su nombre. ¿Sí, pero por qué?. “Pues porque canta muy bien.” te dirá cualquiera que tenga orejas. Los profesores de canto te pueden intentar explicar lo que Callas “hace” desde un punto de vista técnico, si es que pueden, en cualquier caso obviando el hecho de que lo que la Callas tenía era una visión clarísima de lo que cantar significa para ella. Su técnica no es más que el medio para el fin. Ella hace arte según su propio libro de normas (y no el del comité olímpico internacional). Eso es lo que quiere decir ser un artista y no un mero cantante profesional. Practicando bien, cualquiera puede cantar bien. Pero para ser un artista hay que tener una visión que siempre esté por encima de lo técnico. De esto se habla poco porque es difícil hablar de ello, pero sobre todo porque va en contra del sistema. Va en la lógica capitalismo y del patriarcado. Hablar de arte en vez de técnica, incluso en ambientes académicos, sería algo radical. Para evitar el tema, los profesores se remiten al credo: “La técnica la puede aprender cualquiera, pero el artista nace, no se hace.” ¿Es esto verdad?



No existe la perfección técnica, pero a quién le importa?



Anders Ericsson, que es el experto mundial sobre el tema habilidades (skills) tanto deportivas como artísticas e intelectuales, te explica en su libro “Peak” (lectura fundamental) que efectivamente todo el mundo puede mejorar la habilidad que elija a través de lo que él llama la práctica deliberada (deliberate practice). Ha estudiado a suficientes expertos de diferentes campos como para llegar a la conclusión de que efectivamente los músicos y deportistas de más éxito profesional son generalmente los que más horas practican y los que mejor utilizan ese tiempo de práctica. Es decir, que como en todo en la vida, a más privilegio mayores tus posibilidades de “triunfar” en cualquier disciplina artística o deportiva porque para practicar y desarrollarte necesitas todo tipo de recursos materiales, emocionales e intelectuales. En ese sentido, no todos tenemos las mismas posibilidades de convertirnos en el cantante que queremos ser, porque algunos hemos tenido la mala suerte de no nacer con el suficiente privilegio. Artista no se nace, pero privilegiado sí. Como ves, no se puede hablar de técnica vocal pasando por alto el capitalismo y la desigualdad que genera. Ericsson pone el ejemplo de una persona que mide 1,50 pero quiere jugar en la NBA. Por cómo está organizado el cotarro, nunca vas a poder, punto. No naciste con ese privilegio genético de la familia Gasol, lo siento. En disciplinas artísticas no es tanto tu ADN lo que te va a frenar (menos si quieres ser bailarín o estrellita de hollywood), tanto como la falta de acceso a la educación y los círculos que te permitan desarrollar tu labor artística sin morirte de hambre en plan Boheme. Pero Ericsson también tiene un mensaje positivo sea cual sea tu nivel de privilegio: si practicas, pero sobre todo si practicas bien, mejorarás. Y eso es así, amiga. Si le dedicas cero a tu técnica, mejorarás cero. Si le dedicas cinco minutos al día pero no tienes ni idea de qué quieres mejorar o cómo, mejorarás probablemente cero y si mejoras algo será de casualidad. En ese caso podrías también mejorar menos dos, es decir en negativo, o incluso lesionarte, así que ándate con ojo. Porque según dice Ericsson, practicar de forma no deliberada, no es conducente al progreso. Se solía decir eso de las 10.000 horas que se necesitan para ser un experto en algo. Hoy sabemos que sin que la práctica sea deliberada, esas 10.000 no te van a hacer experto más que en frustración. Y para que la practica sea deliberada necesitas lo que de toda la vida se ha llamado "suerte" pero que hoy llamamos privilegio. El privilegio de tener padres con dinero que estén por la labor de ayudarte y de caer en manos de profesores que saben lo que hacen y te llevan por el buen camino, que son un bien escaso.


Hablando de practicar: ¿se puede practicar también a ser artista en vez de un mero cantante? ¿Es el “arte” una habilidad que se puede mejorar como la técnica vocal? Si hablamos del “arte” como sinónimo de “creatividad”, por supuesto que sí. La creatividad no es como se cree ampliamente en nuestra cultura, una cuestión espiritual y que o te toca o te pasa. No te tienen que visitar las musas o el espíritu santo para poder hacer arte y ser creativo. Al patriarcado le gustaría que así fuera y que pensemos que solo los hombres heterosexuales privilegiados pueden crear y disfrutar del arte. Pero la verdad es que todes somos artistes. La creatividad es una habilidad práctica igual que la técnica vocal y existe en todas nosotras esa capacidad creativa. Es nuestra responsabilidad como artista queer el desarrollarla como una habilidad junto con los asuntos técnicos, incluso cuando nadie te anima a ello en el mundo académico y laboral actual, que no tienen como objetivo el fomentarte como artista, sino como empleado, útil para las industrias mal llamadas artísticas. No dejes que nadie te convierta en un autómata vocal. No hay nada más radical que usar tu voz en libertad. Es nuestro deber también, como personas con determinados privilegios, el luchar para dar voz a quien no los tiene. Eso es ser artista. Eso es ser queer.

Cuando he perdido de vista el fin artístico, es decir, cuando he pensado que la técnica era lo único a lo que tenía que prestar atención, he tenido consecuentemente “crisis de fe” de todo tipo. Ahora lo veo todo más claro, pero entonces no entendía qué me pasaba. En mi cabeza rondaba el siguiente pensamiento en loop: “mi técnica no está al nivel que debería y la técnica es todo lo que importa según me dicen, con lo cual, ¿para qué cantar?”. Esto es lo que cuenta Ramón Gener sobre por qué dejó de cantar. Pensó que no iba a tener éxito y se desanimó. Definió el éxito como "dominar la técnica" y le pareció too much. Yo he tenido la suerte de tener a gente cerca que en esos momentos me ha animado con comentarios del tipo: “tú eres un artista y eso no te lo quita nadie, la técnica se puede aprender así que paciencia y perseverancia.” Y yo seguía para adelante como toro mareado dándome lomazos con todos los edificios del casco antiguo de Pamplona. Ahora sé que cuando me vengan crisis de cantonto (que vendrán) saldré de ellas preguntándome: ¿Para qué cantas? ¿Qué quieres hacer con tu voz? ¿Qué música quieres cantar? ¿Cómo crees que habría que cantar esta música que quieres cantar? En función de eso, podré seguir trabajando MI técnica.


En siguientes entregas voy a hablar más estrictamente de técnica vocal pero era necesario dejar antes bien clarito que cuando se habla de cómo cantamos, nadie puede dar respuestas absolutas, porque se está hablando de arte, que es por definición una experiencia subjetiva, y eso es lo que da sentido a que trabajemos la técnica vocal. El arte no puede existir sin técnica. Toda obra necesita un medio para existir. Pero la técnica sí puede existir sin arte, y si no me crees mira a tu alrededor.


En el siguiente capítulo de: principios básicos de la técnica vocal queer te voy a aclarar varias cosas fundamentales que deberían ser la base conceptual de cualquier cantante queer que se precie: qué es cantar desde el punto de vista físico, cuántas técnicas vocales hay (infinitas), la diferencia (si la hay) entre técnica y estilo, el papel de los 6 sentidos (que no 5) en tu desarrollo técnico, cómo trabajar el sentido más importante para cualquier cantante (no es el oido), y además demostraré que la técnica vocal o es queer o no es técnica vocal. En tu quiosco (aquí, vamos) el 20 de febrero de 2021 (si me da la vida).


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