• Daniel Arnaldos

polvorones 2021 #3: nación y género


He aprovechado estos días en casa de mi madre para poner mi vida en orden. Y cuando digo “mi vida” me refiero a todos los restos materiales que mi vida ha generado desde que nací hasta que me mudé a Berlín y que siguen almacenados en ese apartamento como un archivo de lo que fui, hasta que decida comprarme una casa y me lo lleve (o lo tire todo). El caso es que me he encontrado con los restos de diecisiete años en Cartagena, uno en Corvallis, seis en Madrid y dos en Pittsburgh. Apuntes, partituras, programas de mano de conciertos, objetos y recuerdos de todo tipo… Igual que un arqueólogo se encuentra con restos de lo que fue la humanidad, yo me he reencontrado con esas versiones pasadas de mi identidad.


El objetos que más shock me ha producido al verlo ha sido esa bandera de españa tamaño GIGANTE a la que mis amigos del cole le pegaron mogollón de fotos de nosotros con flequillo power y que después de dedicar y firmar me mandaron por mi quince cumpleaños a los estados unidos de américa donde yo estaba pasando mi Junior Year. La colgué en mi habitación de Corvallis bien contento y a la vuelta la puse en mi pared en Cartagena también. ¿Por qué no? Yo era de esos jóvenos que llevaban los colores de la bandera en complementos variados igual que ahora con las mascarillas, solo que entonces no había pandemia y me conformaba con pulseras y collares. Claro que entonces tampoco existía vox. Para mí no era un símbolo cargado políticamente, eran los colores que me representaban en el extranjero porque definían mi nacionalidad, punto. Más tarde aprendí a ver la bandera (cualquier bandera) como lo que es: un objeto creado para diferenciar y excluir: para incluirme en lo que yo considero mi nación, excluyo a todo el que no forma parte ella. Ese es el sino de cualquier símbolo nacional, el de hacerle saber a todo el mundo lo que es y lo que no es nacional. Así de simple: Francia no es España y por eso tienen himnos diferentes. Plot twist: esos mismo símbolos que nacen para excluir a los de fuera en tanto a que representan a los de dentro, se usa de la misma forma también para generar divisiones internas. Llega uno y dice: “esta bandera representa mis valores e ideas y por eso la uso sin ton ni son siempre que hablo de MIS valores y MIS ideas”. Otra persona, que no se identifica para nada con lo que el primero propone responde: “pues quédate con tu bandera de mierda y con tus valores de mierda porque a mi no me vas a ver el pelo teniendo nada que ver con ese símbolo que tú dices que es tuyo”. El primero, que es un fascista aunque no lo sepa (o lo sepa pero no lo quiera admitir) le replica: “te has equivocado, esta bandera nos representa a todos”. Y luego llego yo y le digo: "no te confundas. La bandera les representa a ellos, que ya se la pidieron, lo que pasa es que en su fantasía del mundo ideal, todos pensaríamos y actuaríamos como ellos y si eso no ocurriera, lo terminarían intentando imponer por la fuerza. Por eso digo que son fascistas, porque sueñan con una dictadura en la que por decreto todos nos sintamos (o por lo menos nos expresemos) igual." Y los dos se callan. Tema zanjado.

La apropiación que hace la derecha de los símbolos nacionales es tan obvia que no queda ya mucho que comentar sobre el tema. Pero a lo mejor sí te sorprende si te digo que con el género pasa exactamente lo mismo que con la identidad nacional. Llega uno y dice: “un hombre es una persona que nace con un pene y luego viste así, se comporta asao etc…” o incluso algo mucho más sutil como: “los hombre (se asume que se refiere a humanos con pene) son personas más lógicas que las mujeres, que son más emocionales”. Llego yo y digo: “pues yo sí tengo esos genitales pero del resto no me identifico con nada”. El primero dice: “da igual que no te identifiques, si tienes esos genitales eres un hombre, y ya que estoy, ya me ocupo yo también de definir lo que es ser hombre para que no quede duda de a lo que me refiero” En su esquema mental no cabe ni siquiera la posibilidad de que al usar la palabra "hombre" para definir algo que a mí no me incluye, se me está excluyendo del concepto manhood (¿hombrura, hombritud?). ¿Y luego vienen sorpresas cuando yo rechazo el término? Igual que la nación, el género no es más que un constructo, un símbolo que representa una idea que es cambiante. Si entiendes que la nación, que es un invento humano, está compuesta por gentes de todos los tipos, ¿por qué no eres capaz de entender que el género es también un invento humano, igual que el marketing o la filología, y que no solo está formado por dos categorías?

Lee este parrafillo con atención:


“Ser español, es ser como soy yo. Todos los españoles deberían pensar y actuar como yo. Cuanto más uniformes seamos, mejor. Ser diferente a la idea que yo tengo de lo que es ser español, es no ser español. Pero no te confundas, la bandera no se elige (porque viene dada de nacimiento por Dios)”


… absurdo, verdad? Pues ahora sustituye la palabra “español” por la palabra “hombre” y cambia “bandera” por “género”. Queda lo siguiente:


“Ser hombre, es ser como soy yo. Todos los hombres deberían pensar y actuar como yo. Cuanto más uniformes seamos, mejor. Ser diferente a la idea que yo tengo de lo que es ser hombre, es no ser hombre. Pero no te confundas, el género no se elige (porque viene dado de nacimiento por Dios)”


¿te has enterao?

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